A Viviana Rivas Plata se le recuerda por su participación en certámenes de belleza y su exitosa carrera como modelo. Sin embargo, hace quince años decidió cambiar los reflectores por los talleres de confección y se convirtió en una empoderada triunfadora.
Viviana lidera su propia marca de jeans. Está orgullosa de la empresa que formó y que nació de la pasión, la constancia y su deseo de crear una prenda que celebre la figura de la mujer peruana.

Viviana, ¿por qué y cuando decidiste emprender en el mundo de la moda?
Todo empezó en 2009. Soy arquitecta de interiores, y mientras estudiaba trabajaba como modelo. Con los ahorros que tenía quise invertir en algo propio. Siempre me llamó la atención que las modelos comprábamos jeans en Argentina porque nos quedaban mejor. Pensé: ¿por qué no podemos hacer en el Perú un jean que se adapte a nuestras curvas y nos haga sentir bien? Fue así que inicié el proyecto.
¿Por qué decidiste trabajar sin socios?
Porque quería aprender el proceso desde cero. Tenía amigos en la confección que me ofrecieron asociarse, pero preferí hacerlo por mi cuenta. Yo misma iba todos los días a las fábricas de Huachipa, revisaba telas, costuras, encogimientos, botones… todo. Quería entender cada detalle antes de lanzar mi primera colección.
¿Cómo fue ese primer lanzamiento?
Fue un reto enorme. Hice cuatro modelos de jeans, en dos colores cada uno. Saqué 1200 prendas y de pronto me encontré con la gran pregunta: ¿y ahora dónde las vendo? Toqué muchas puertas, hasta que por casualidad conocí a alguien que trabajaba en Falabella. Gracias a ese contacto, logré que mi línea ingresara a algunas tiendas. Hoy seguimos trabajando con ellos y hemos crecido muchísimo.
¿Recuerdas los primeros desafíos de tu etapa emprendedora?
¡Claro! Empecé en mi departamento. Mi sala se convirtió en oficina y mi comedor en almacén. Era la contadora, la vendedora y la repartidora. Hacía absolutamente todo.
A veces me enfermaba, pero igual seguía trabajando. Esas experiencias te enseñan a valorar cada logro. Cuando conoces todo el proceso, nadie te puede engañar.
¿Cómo fue evolucionando el negocio?
Creció orgánicamente. Hoy tengo más de cincuenta personas en mi equipo y seis talleres externos que trabajan exclusivamente para nosotros. Hemos construido una cadena sólida, basada en la calidad y la confianza. Empezamos desde cero, literalmente, y ahora somos una gran familia laboral.
_____________________________________________________
ELEGANCIA CON DENIM
- Diseño con propósito: jeans que realzan la figura femenina con elegancia y seguridad.
- Corte anatómico: cada modelo está pensado para adaptarse al cuerpo latino.
- Denim premium: telas suaves, resistentes y con alta elasticidad para máxima comodidad.
- Versatilidad urbana: pensados para acompañar a la mujer moderna en cada momento del día
____________________________________________________
Tu marca está enfocada en mujeres. ¿Por qué tomaste esa decisión?
Porque me encanta trabajar para mujeres siendo mujer. Amo la moda y la belleza, y me gusta pensar en cómo hacer que cada una se sienta cómoda y moderna. Diseñamos para todo tipo de cuerpos y edades. No solo para jovencitas, sino para mujeres reales, que trabajan, que son mamás, que quieren verse bien sin perder su estilo.
¿Te has planteado lanzar una línea masculina o ampliar tu catálogo?
Siempre lo tengo en mente, pero por ahora sigo apasionada con los jeans femeninos. Siento que todavía hay mucho por hacer en ese universo. Me gusta perfeccionar, innovar, escuchar a mis clientas y ofrecerles algo que realmente las haga sentirse únicas.
Hablas mucho de disciplina y planificación…
Son esenciales. Desde joven he sido muy estructurada. Estudiaba y trabajaba a la vez, y cuando decidí emprender lo hice con metas claras. Siempre digo en broma que tengo planeado lo que haré hasta los 70 años. Pero es verdad: tener objetivos y organización te da estabilidad y dirección.
Después de tantos años, ¿cuál es tu principal motivación?
La pasión. Ver a una mujer probándose mis jeans y sonreír frente al espejo me llena de orgullo. Saber que algo que soñé se convirtió en una empresa que da trabajo a muchas familias es mi mayor recompensa. Emprender no es fácil, pero vale la pena. Todo esfuerzo tiene su fruto.
“Mi sala se convirtió en oficina y mi comedor en almacén. Era la contadora, la vendedora y la repartidora. Hacía absolutamente todo”
Finalmente, ¿qué mensaje darías a quienes sueñan con iniciar su propio negocio?
Que se atrevan. El miedo es natural, pero no debe detenernos. Hay que formarse, arriesgarse y tener constancia. Los primeros años son duros, pero si haces las 0cosas con pasión, disciplina y propósito, el éxito llega.
FOTO JORGE GUADALUPE
