Janeth Mendoza Valverde es la gerente general de CONTMIN, empresa fundada en 1998 por su padre. Formada en Contabilidad y Derecho, con especializaciones en Derecho Minero, ha honrado el
legado recibido consolidando el liderazgo de la empresa en el Perú y ampliando sus operaciones a Colombia y Bolivia.
La experiencia fuera del Perú
La empresa ha creado filiales en Colombia y Bolivia, siendo este último país en el que han destacado más. «Allí realizamos una obra emblemática del Bicentenario que une Costa, Sierra y Selva. Es uno de los túneles más grandes de Bolivia y fue una obra muy aplaudida por los últimos presidentes de ese país. No solo ha tenido un impacto positivo en el tema de la construcción sino también en lo que se refiere a la población porque es sostenible. Está hecho con material traído de Europa, funciona con energía solar y hemos desviado el agua que filtra de los cerros para los regadíos de una asociación indígena», explica Janeth con evidente orgullo.
¿Qué aprendizaje personal le está dejando su desempeño en un sector liderado por varones?
Al inicio, fue un gran reto enfrentarme a un rubro que está netamente masculinizado. En realidad, yo vengo de la parte administrativa y aquí me encontré con un reto técnico, operativo que me ayudó a adquirir el conocimiento para liderar y gestionar personas.

Janeth Mendoza, gerente general de CONTMIN, cuenta con más de 17 años de experiencia en construcción y minería, tanto en Perú como en Bolivia y Colombia.
¿Cómo ha logrado mantener el legado de su padre?
Hemos afrontado situaciones muy complicadas. Mi padre formó esta empresa y cuando falleció la compañía no tenía ni para la gasolina. También falleció mi hermano y me tocó levantar CONTMIN. Cuando pensábamos que todo se venía abajo hicimos acopio de resiliencia y nos planteamos objetivos. Hoy brindamos trabajo a más peruanos, hemos ampliado nuestro parque automotor y también adquirimos maquinaria de última generación.
¿Qué valor o lema de vida tiene e inculca a sus colaboradores?
Mi principal valor es el compromiso, tanto con mis trabajadores como conmigo misma. Un lema que tengo es: “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Hay que saber reconocer lo que es de cada uno y no minimizar al otro. Además, otro lema que les inculco es: “Estamos condenados al éxito” y también que deben respetarse los acuerdos.
POR: LUCÍA CÁCERES
FOTO: JORGE GUADALUPE

