Hace más de 40 años Conductores Eléctricos Lima S.A (CELSA Perú) viene fabricando cables para minería, energía y construcción. Hoy, la empresa vive una etapa de transformación y expansión dentro y fuera del país y acelera su crecimiento manteniendo como prioridad la seguridad de las personas. Detrás de cada interruptor que encendemos, de cada dispositivo que cargamos y de megaobras como el Puerto de Chancay o el Aeropuerto Jorge Chávez, hay una red vital de conducción eléctrica. Fundada en 1982 como un negocio familiar artesanal, CELSA Perú es hoy una organización consolidada que atiende los sectores más exigentes del mercado. Para conocer su estrategia de crecimiento, conversamos con su gerente comercial, David Lavandero. Chileno, ingeniero mecánico y apasionado de los autos de carrera, Lavandero analiza el panorama energético de la región y comparte su visión sobre un liderazgo basado en la precisión técnica, la ética y el desarrollo humano.
¿A qué atribuye el crecimiento de 14 % en su línea de consumo masivo?
A un cambio drástico en nuestra estrategia de comercialización. CELSA siempre ha sido una marca muy reconocida y respetada en el mercado industrial –en proyectos como el Puerto de Chancay o el aeropuerto Jorge Chávez– pero en el mercado masivo, ese que atiende a los centros ferreteros como Las Malvinas o Unicachi, éramos menos conocidos. Al reenfocar la estrategia hacia una mayor cobertura nacional, logramos este crecimiento de doble dígito.
«El éxito no radica
en generar energía,
sino en saber
cómo conducirla
responsablemente
hacia el futuro»
¿La demanda energética beneficiará al Perú?
A nivel mundial, el consumo energético crece a tasas de entre el 3 % y el 5 % anual, impulsado por la electromovilidad y los centros de datos. Hace veinte años tenías un celular; ahora tienes además una laptop, una tablet y televisores por doquier. Actualmente, el conductor más eficiente para transportar
esa energía, por costo-beneficio, es el cobre. El Perú y Chile concentran el 40 % de las reservas mundiales de este mineral. Las proyecciones indican un déficit del 30 % en la producción global de cobre hacia el 2035, lo que significa que nuestros países recibirán las mayores inversiones mineras de la región. El Perú, además, se adelantó con el Puerto de Chancay, un corredor clave. El repunte económico que se viene es enorme.
¿Cómo ha impactado que sean pioneros en obtener la certificación ISO 37001?
Buscamos competir al nivel de las grandes corporaciones globales. Con las certificaciones ISO, el objetivo es que un tercero valide lo que hacemos; no queremos ser juez y parte. Queremos demostrar al mercado que somos una organización confiable y con procesos transparentes. Esta certificación es un paso indispensable ya que respalda nuestra ética interna, pero, sobre todo, nos da el sello de garantía necesario para licitar y presentarnos ante clientes y socios estratégicos como una compañía intachable.
¿Qué motivó la creación del programa “Conecta Seguro”?
Nace de una realidad alarmante. Al reunirnos con el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, nos comentaron que el 70 % de los más de 13 700 incendios anuales en el país ocurre por instalaciones eléctricas defectuosas. Esto pasa por elegir el cable incorrecto, por una mala instalación o por falta de mantenimiento. El eje central de “Conecta Seguro” es la educación: enseñamos a las personas a elegir productos certificados y capacitamos a los instaladores. La seguridad no puede ser ajena al negocio.
¿Qué proyecta CELSA para los próximos años?
Seguir demostrando que una empresa de raíces peruanas puede competir al nivel de los estándares europeos. Hemos desarrollado cables de alta ingeniería, que antes solo se fabricaban en Polonia o Alemania, logrando sustituir esas importaciones. El gran reto es profundizar nuestra presencia en los sectores de minería, construcción, infraestructura y energía. Entendemos a fondo las problemáticas de cada mercado y entregamos soluciones de conexión energética a la medida. Lleva pulseras rojas y negras, y pilotea autos de carrera.
¿Qué lecciones del automovilismo aplica en su liderazgo?
(Sonríe) El negro es seriedad, el rojo es potencia y fuego. Correr autos es pura adrenalina y alta competencia. Si en el volante no eres preciso y eficiente, expones la vida. En los negocios es igual: busco la superación constante. Ya estoy modificando un auto aquí en el Perú para competir el próximo año, y esa misma mentalidad de alta precisión y competencia es la que traslado a mi equipo de trabajo.
¿Qué espera de su equipo de trabajo?
Para mí la palabra clave es trascender. Trascender significa dejar un legado: lograr que la gente tenga claro su propósito y entregue su mejor versión. Uno puede ponerse feliz por utilidades récord un año, pero al cabo de un tiempo nadie se acordará de las cifras. La gente recuerda el impacto que tuviste como líder y cómo los ayudaste a crecer.
POR: CINTHYA DIOSES
FOTOS: JESÚS CASTRO

