Como directora, de Infinity Clínica Dental, la odontóloga Paola Ochoa Durand ha enfrentado grandes retos como la pandemia, donde la toma de decisiones era clave para salir adelante.
Visión de una líder
«En estos últimos diez años no solo la clínica y la Odontología han evolucionado, también lo ha hecho el mundo a nuestro alrededor. Desde la tecnología que utilizamos, con la incorporación de la inteligencia artificial y la automatización de muchos procesos, hasta la forma en que conectamos con las personas a través de las redes sociales. Creo que entender y abrazar el cambio como la única constante ha sido clave en mi evolución y en mi rol como líder», nos dice la doctora Paola Ochoa.
Siempre aprendiendo
Creo que la excelencia no es un destino, sino un ejercicio constante: la suma de pequeños esfuerzos diarios por superarte a ti misma. También me acompaña hasta hoy el amor por aprender en una profesión donde el conocimiento es infinito. Y, sobre todo, la responsabilidad de liderar con el ejemplo a las personas que trabajan conmigo.
Equilibrio de roles
Quiero que mis hijas, mi esposo y las personas que trabajan conmigo sepan que no soy perfecta, pero sí soy alguien que se esfuerza por hacer las cosas lo mejor posible y por aprender de sus errores. En cuanto al equilibrio, el manejo de los tiempos es clave. Cada rol necesita su espacio, mi atención, mi compromiso y mi entrega, sin que uno invada al otro. Mi esposo y mis hijas saben que mi trabajo es importante para mí, en mi trabajo también saben que mi familia siempre es primero.

La Dra. Paola Ochoa Durand, directora de Infinity Clínica Dental, destaca por su liderazgo en odontología estética, promoviendo tratamientos mínimamente invasivos.
¿Qué lema o filosofía de vida sostiene su camino?
Es muy simple también: Dios es quien sostiene mi camino. Y mi filosofía de vida se basa en hacer el bien, aprender y crecer.
¿Qué mensaje daría a otras mujeres que buscan liderar?
Que no se dejen vencer por las dificultades. Está bien caerse de vez en cuando, pero siempre hay que levantarse y seguir, con firmeza y con la frente en alto. Está bien equivocarse, siempre que eso te sirva para aprender y, que la vida es una: no dejes que tu trabajo te defina, ni que la sociedad lo haga por ti. Solo tú sabes quién eres, qué te hace feliz y qué te va a hacer sentir que viviste una vida que valió la pena.
POR: LUCÍA CÁCERES
FOTO: JORGE GUADALUPE

