Por: Cinthya Dioses
Connie Chaparro lleva más de veinte años moviéndose entre distintos escenarios: la televisión, el teatro, la radio y, más recientemente, el emprendimiento. Hoy impulsa su marca de joyas LUM, dicta workshops, es mamá y sigue explorando nuevas formas de conectar con su público.
Connie Chaparro creció rodeada de música y creatividad. Su padre, Eduardo Chaparro, fue músico y fundador del emblemático bar Sargento Pimienta, importante espacio en la movida cultural limeña. Siendo muy joven inició su carrera frente a cámaras, primero en comerciales y luego en teatro infantil. Su primera participación en televisión llegó en 2003 con “Mil oficios”, donde interpretó a Mariana Roca Palacios; pero su reconocimiento en todo el país llegaría un año después, gracias a su papel de Jimena Sánchez en “Así es la vida”, personaje que marcó el inicio de una trayectoria que con el tiempo ha tomado distintas formas y que no ha dejado de reinventarse.
Hoy, además de seguir vinculada a la actuación, impulsa LUM, su marca de joyas, y dicta workshops para ayudar a otros a desenvolverse frente a cámara o micrófono. En esta conversación con Empresas & Eventos comparte cómo ha sido ese recorrido.
«En Perú no hay una industria enorme y uno debe crear sus oportunidades»
¿Cómo recuerdas tus primeros años en el medio?
Empecé muy joven, primero en comerciales y luego en teatro infantil, y desde chica supe que el mundo artístico me gustaba. Más adelante llegó “Así es la vida”, donde interpreté a Jimena Sánchez, y ese fue el proyecto que me dio mayor exposición y popularidad en televisión. Fueron años de mucho aprendizaje
y disciplina.
Tu familia siempre estuvo ligada al arte. ¿Eso influyó en tu camino?
Sí, claro. Mi papá, Eduardo Chaparro, estuvo siempre vinculado a la música y al ambiente cultural, y crecí viendo ese mundo de cerca. De él aprendí a tener mucha pasión por lo que hago y me ha dado seguridad para probar distintos formatos y moverme entre la actuación, la radio y el teatro sin miedo.
Después de tantos años dedicada a la actuación y la radio, ¿qué despertó en ti las ganas de emprender?
Hace tiempo tenía la necesidad de tener algo propio, una marca que me represente y que conecte con mis seguidoras. Quería transmitir motivación, alegría, luz. Por eso cree LUM, que viene de ‘iluminar’. “Ilumina tu esencia” es el lema. Me di una pausa en la radio porque sentí que era el momento de construir algo que también me permitiera crecer desde otro lugar.
"En joyas LUM, nuestro diferencial es la calidad del acero y la atención personalizada", indica Connie.
¿Qué aprendizajes de tu vida artística aplicaste al emprendimiento?
Que no se puede hacer todo sola. Hay que invertir, planificar, cuidar cada detalle. La gente puede comprarte una vez porque te conoce, pero solo vuelve si el producto es bueno. Por eso nuestro diferencial es la calidad del acero y la atención personalizada. Me importa que la experiencia sea buena desde que te escriben hasta que reciben el producto. También aprendí a escuchar: cuando varias personas te dicen lo mismo, sabes que hay algo que ajustar.
Además de LUM, dictas workshops para enseñar a desenvolverse frente a cámara o micrófono, ¿cómo nació esa idea?
De mi experiencia en radio y de haber estudiado marketing. Hoy todos quieren comunicar, pero no saben por dónde empezar. Muchas emprendedoras no pueden contratar a una actriz o influencer, así que deben ser ellas mismas quienes cuenten su historia. En el workshop les enseño a ordenar ideas y
encontrar su esencia.
¿Cómo lograste equilibrar tu carrera con la maternidad? No es fácil. Hay temporadas con mucho tiempo y otras en las que estoy grabando una novela y no puedo con todo. Por eso es vital tener un equipo que te respalde emocional y profesionalmente. Mi socia es clave en eso. También aprendí a organizarme mejor y a aceptar que no siempre voy a poder con todo. Hay que saber pedir ayuda.
¿Qué consejo darías a quienes sueñan con actuar?
Que se esfuercen, que estudien y que no busquen ser famosos. Lo importante es que analicen por qué quieren actuar y ser lo más multifacéticos posibles, porque en Perú no hay una industria enorme y uno debe crear sus oportunidades. La actuación sirve para todo: mejora tus habilidades blandas, tu comunicación, tu seguridad, pero hay que profesionalizarse y no quedarse en un solo punto. Tener algo propio también te permite aceptar y trabajar en proyectos que te gusten y no solo por necesidad.
«Tener un equipo es clave para poder crecer»

