Por: Camila Hurtado
Fotos: Jesús Castro
Con una trayectoria que comenzó a los 14 años, Natalia Salas ha construido una carrera vinculada al teatro, la televisión y la música. Tras afrontar importantes desafíos de salud, la actriz asegura que aprendió a vivir el presente, valorar a quienes la acompañan y perseguir sus sueños con mayor determinación. Hoy, regresa al teatro musical con Annie y suma nuevos proyectos como productora y actriz.
Natalia Salas supo desde muy pequeña que quería ser artista. A los 14 años comenzó a trabajar en eventos infantiles y, posteriormente, participó en concursos de canto hasta ingresar a la televisión a los 19. Sin embargo, fue su personaje de Andrea Aguirre en Al fondo hay sitio, en 2010, el que marcó un antes y un después en su carrera. Hoy, tras años de trayectoria y experiencias que transformaron su manera de ver la vida, la actriz atraviesa una nueva etapa en la que vuelve al teatro y asume nuevos retos como productora.
«A mis casi 40 años, puedo decir que sí se puede vivir de ser artista»
¿Cómo nació tu vínculo con el arte?
Desde muy chiquita yo sabía que quería ser artista. Mi mamá me cuenta que, a los tres años, le pregunté si se podía ser artista y mamá al mismo tiempo. Ella me dijo que sí y, para mí, fue suficiente. Agarraba los desodorantes y los peines para jugar a que eran micrófonos, y quería ser todas las artistas de moda: las Dalinas, Thalía… Algo que tengo que agradecer a mis padres es que nunca me dijeron que no podía hacerlo. Entonces crecí soñando con que algún día sería artista.
¿Qué momento consideras que te marcó a lo largo de tu carrera?
He trabajado desde que tengo 14 años. Empecé haciendo eventos infantiles, luego estuve en concursos de canto varias veces y entré a la televisión a los 19. Pero, si hay un personaje que marcó un antes y un después, aunque ya había protagonizado otras cosas, fue Andrea Aguirre de Al fondo hay sitio. Estuve tres años en la serie y fue un fenómeno, un boom, que de todas maneras marcó un antes y un después.
En escena, Natalia Salas demuestra su pasión por el teatro musical.
¿Qué sientes cada vez que subes a un escenario o te colocas frente a una cámara?
Me encanta la ficción, las novelas, las películas y grabar contenido, pero lo que se siente en un escenario, para cantar o actuar, creo que no tiene precedentes. El día que deje de sentir nervios o emoción al subirme a un escenario, sentiré que esta profesión y este amor quedaron detenidos. Empezar un proyecto, los nervios, las ganas de estrenar, que se abra el telón y suenen los primeros acordes es emocionante. Me mantiene viva.
Tu familia ha sido un pilar importante en los momentos más difíciles… Sergio y Leandro, mi esposo y mi hijo, son mi fortaleza, son mi todo. Han sido mi cable a tierra, mi gasolina, mi fuego, mi aire, absolutamente todo para que no solamente salga de situaciones difíciles, sino para que luche por mis sueños y cumpla objetivos y metas. Ellos me impulsan desde conocer algún sitio hasta hacer Mi vida en rosa, tocar la campana, escribir una obra, escribir un libro o cuidarme. Son todo, de verdad.
«Familia es la que te quiere en momentos difíciles»
Afrontaste grandes desafíos de salud con mucha fortaleza. ¿Cómo cambió tu forma de ver la vida?
Me di cuenta de que la vida es ahora y que somos muy efímeros. Hay un montón de cosas por hacer y, si no tomamos las riendas de nuestra vida, esta va a pasar igual, cumplamos o no nuestros sueños. He decidido vivir al máximo cada día, no aterrarme ni asustarme por nimiedades y no darle importancia a situaciones o personas que de repente no lo valen. Quiero ser feliz e irme a dormir plena, sabiendo que soy amable, consecuente y una buena persona.
También me demostraron que era más fuerte de lo que pensaba y que había gente que yo no sabía que me quería tanto. Aprendí que familia no es necesariamente la gente que tiene tu sangre, sino la que te quiere en momentos difíciles. Tengo amigas del colegio que se han convertido en mis hermanas. Aunque parezca que un momento es super difícil, siempre hay algo o alguien por quien luchar. No hay que perder la fe ni las esperanzas. Nuestra fortaleza interior puede ser brutal.
En setiembre vuelve Annie, el musical, ¿qué representa para ti este reencuentro con el público?
Amo este proyecto. El teatro musical ha sido parte de mi vida. El teatro me ha salvado muchas veces y esta vez me acompaña y me abraza para estar en un momento feliz. Estoy feliz porque estoy bien, porque todo marcha bien y porque mi hijo me va a poder ir a ver.
¿Qué te entusiasma en esta nueva etapa de tu vida?
Estoy muy feliz no solamente por Annie, el musical, sino también porque en noviembre estrenamos Baile de huesos, la segunda producción de mi productora, Natalia Salas Producciones. Es mi segundo proyecto como productora y también como actriz. Es una obra española que vi en Madrid en 2013 y que me encantó.
Desde entonces soñaba con ponerla aquí. Es la antesala de la muerte: cuatro personajes están en una especie de limbo y tienen que convencer a la muerte de por qué no se los tiene que llevar. Después de 13 años, hay un sueño más que cumplo. Y casi a mis 40 años puedo decir que sí se puede vivir de ser artista. Con mucho trabajo, pero sí se puede.

